Retazos de la

Historia Parroquial

El 01 de abril de 1979 el entonces Obispo diocesano, Don Francisco Álvarez Martínez, firmaba un decreto por el que erigía en Logroño varias parroquias, entre las cuales se encontraba la Inmaculada Concepción de María, a la que quedaban adscritos 8.600 habitantes. Sus razones: “Ante el progresivo desarrollo demográfico de la capital riojana que rebasa ya los 100.000 habitantes y por la difícil atención religiosa de las nuevas zonas urbanas y el desajuste parroquial de las antiguas, estimo oportuno proceder a una nueva reestructuración parroquial”.

En la misma fecha quedaba nombrado para ponerla en marcha Don Justo García Turza con el título de Ecónomo de la misma, figura similar a la Párroco y con las mismas atribuciones. Fueron años duros en los comienzos. Espléndido templo, pero sin espacios para la vida parroquial y con necesidades de nuevos revestimientos para la vida pastoral, además de los fuertes desembolsos económicos al tener que depender de otras instituciones para los espacios parroquiales. A pesar de todo, pronto floreció la vida pastoral, pues los fieles ya acudían regularmente al templo con anterioridad, cuando era la capilla de las Hermanas de María Inmaculada. Junto a Don Justo fue nombrado como cura Coadjutor Don Raúl Najarro González.

Al marcharse un año después a estudiar Don Raúl, se incorporaba a la labor parroquial Don Vicente Robredo y en 1983 Don Enrique Tabernero, el cual solo permaneció hasta 1986. Mientras tanto, Don Justo pasaba a labores administrativas de la Diócesis en 1985, y era nombrado ese mismo año Ecónomo Don Miguel González Garnica. Fueron los años de campamentos, actividades lúdicas y solución de problemas de espacio. En 1994 amplió la Parroquia sus dependencias comprando la Diócesis los bajos y el primer piso de la edificación contigua al templo parroquial. Varias dependencias, un salón de actos, cocina y diversos espacios e incluso una sencilla capilla. 

En 1986 se incorporaba como coadjutor un nuevo miembro tras la marcha de Don Enrique, Don José Luis García y dos años después Don Pedro Jesús Lasanta, quién dejaba de serlo poco después por motivos de estudios en Pamplona. Don José Luis, por su parte, permanecerá hasta 1992 y será sustituido por Don Roberto Benés, el cual tuvo que abandonar su labor pastoral debido a una enfermedad.

Don Miguel permaneció en el cargo hasta 2008, a pesar de la enfermedad que le aquejaba durante años. Dado que la Parroquia en esos momentos solo estaba compuesta por Párroco y Coadjutor (Don Miguel y Don Vicente) y varios colaboradores jubilados, como Don Vicente Maiso, Don Florencio Ramírez y Don Esteban Pacual, fue nombrado un nuevo equipo, e esta ocasión Don Vicente Robredo como Párroco, Don Germán Hernández como Vicario Parroquial y Don Pablo Díaz y Don Miguel González Garnica como adscritos, además de los colaboradores ya citados. Fue este mismo año cuando hubo que habilitar los salones parroquiales para hacer las veces de iglesia a fin de celebrar el culto, dado que las obras de la nueva casa que las Hermanas edificaban produjo unas inquietantes grietas en el templo, las cuales aconsejaron no utilizarlo hasta tener certeza de la seguridad para los fieles. Lo que pareció en principio una solución transitoria, duró hasta el año 2013, cuando se volvió a retomar el culto en el templo.

Don Vicente fue requerido en el 2010 por Don Juan José Omella, Obispo diocesano entonces, para ejercer el cargo de Vicario General de la Diócesis, viniendo a sustituirle como Párroco Don Alfonso Morales de Setién, y asistido por el mismo equipo. En el año 2015 se incorporó Don Ignacio María Insausti como Vicario Parroquial.

En el año 2017 un nuevo nombramiento de Párroco, Don Antonio García viene a sustituir la jubilación de Don Alfonso. Con él deja también la Parroquia Don Ignacio, y queda incorporado como ayuda Don José María Videgaín. De modo que el equipo actual queda constituido por Don Antonio García como Párroco, Don Germán Hernández como Vicario Parroquial y Don Pablo Díaz como adscrito. Siguen como colaboradores Don Florencio Ramírez y Don Alfonso Morales.

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